Los expertos alertan sobre la escasez de investigaciones que analicen el impacto de la contaminación en la salud de la población sudamericana, mientras algunas ciudades superan ampliamente los límites recomendados por la OMS.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los países de medianos y bajos recursos sufren desproporcionadamente los efectos nocivos de la contaminación del aire, y Sudamérica no es la excepción. Sin embargo, según un estudio internacional que incluye a Argentina, la región carece de investigaciones suficientes sobre el impacto en la salud, lo que dificulta la identificación precisa de las zonas y grupos más afectados. La especialista Andrea Pineda Rojas, del CONICET, señala que la falta de datos detallados limita la visibilidad del problema y su abordaje a nivel local.

El análisis, publicado en Current Opinion in Environmental Science & Health, revisó más de 90 estudios y evidenció una marcada desigualdad en la producción científica entre los países sudamericanos, con Brasil liderando la mayoría de las publicaciones, seguido por Chile, Argentina, Colombia y Perú. Además, un fenómeno particular de la región es la quema desmedida de biomasa en la Amazonia, que no solo afecta la calidad del aire local sino que impacta toda la región.

Los niveles de contaminación en varias ciudades son preocupantes. Santiago de Chile, Sao Paulo, Quito y Bogotá presentan concentraciones de dióxido de nitrógeno y partículas finas muy por encima de las recomendaciones de la OMS. A su vez, estudios realizados en Brasil y Perú vinculan la exposición a contaminantes con problemas de salud como mortalidad infantil por enfermedades respiratorias, presión arterial alta y riesgo cardiovascular, especialmente en grupos vulnerables y poblaciones rurales que utilizan biomasa para cocinar o calefaccionarse.

La falta de recursos y la escasa capacidad de monitoreo agravan la situación, explica Pineda Rojas, quien remarca que aunque los efectos de la contaminación en la salud están ampliamente documentados a nivel global, en Sudamérica es urgente implementar acciones basadas en evidencia para proteger a la población de estos riesgos crecientes.