La reciente intervención, por ahora solo verbal, del Tesoro de Estados Unidos logró calmar parcialmente la especulación cambiaria en Argentina. Sin embargo, una parte de los ahorristas decidió salir del circuito local de dólar y tasas para refugiarse en los activos de Wall Street.

En paralelo, empresas como Mercado Pago, Arcor e YPF Luz aprovecharon la ventana de oportunidad y colocaron deuda en dólares en Nueva York con tasas promedio del 5% anual.

Entre los inversores minoristas creció el movimiento hacia los CEDEARs, certificados que permiten comprar desde Argentina acciones de firmas internacionales como Nike, Coca-Cola o Nvidia, operando en pesos pero siguiendo la cotización del dólar contado con liquidación (CCL). En total, 19 multinacionales reparten hoy atractivas rentas en dólares bajo este formato.

La tendencia marca un cambio de comportamiento: los capitales locales buscan cobertura ante la volatilidad preelectoral y el riesgo argentino, a la vez que se posicionan en activos globales. Algunos analistas interpretan este desplazamiento de inversiones hacia la Gran Manzana como el prólogo de un nuevo ciclo de dolarización financiera, con la Casa Blanca como actor clave. El empresario tecnológico Martín Varsavsky, tras una cena en Olivos con el presidente Javier Milei, definió el fenómeno como “un paso hacia la dolarización de hecho”.

El endeudamiento en dólares de estas compañías fue una respuesta a las limitaciones impuestas por la Comunicación A 8336 del Banco Central, que prohíbe a las personas físicas vender títulos con liquidación en moneda extranjera si compran dólares en el mercado oficial.

YPF Luz emitió obligaciones negociables en dólar MEP a un año, con un rendimiento del 6% anual. Mercado Pago colocó US$ 50,85 millones a una tasa del 4,98%, con vencimiento en junio de 2026 y ofertas por más de US$ 139 millones. Arcor emitió US$ 100 millones a un año, al 5,9%, con sobredemanda por US$ 136 millones.

La dolarización de las inversiones mediante instrumentos desvinculados del riesgo país busca sortear la volatilidad electoral y avanzar hacia una mayor inserción en los mercados internacionales.

En contraste, los portafolios medidos en dólares en el mercado doméstico mostraron rendimientos negativos. Según InvertirOnline (IOL), los retornos fueron de -1,3% y -4,6% para las carteras más conservadoras y las de mayor riesgo, respectivamente.

No obstante, en el último año ambos portafolios acumulan ganancias en pesos del 31% y 49%, superando la evolución del dólar en 4,1 y 18,5 puntos porcentuales, respectivamente.

En un contexto donde la microeconomía sigue ajustada y la macro busca estabilizarse, los inversores argentinos parecen haber encontrado un nuevo refugio: el toro de Wall Street.