El Gobierno autorizó un nuevo aumento en los precios de los biocombustibles, y eso tendrá un efecto directo en el valor de la nafta y el gasoil en todo el país. El ajuste se da por el encarecimiento de los insumos (como el aceite de soja y el maíz) y por la necesidad de mantener rentabilidad para los productores, que proveen el bioetanol y el biodiésel que se mezclan con los combustibles fósiles.
En la práctica, esto significa que en los próximos días el litro de nafta podría subir entre un 2% y un 4%, dependiendo de la provincia y la petrolera. El aumento puede parecer chico, pero se suma a los que ya hubo en los últimos meses y afecta de manera directa al transporte, los alimentos y los servicios, porque todo se mueve con combustible.
El Gobierno intenta amortiguar el impacto reduciendo temporalmente el porcentaje de mezcla de biodiésel, pero la presión sobre los precios sigue. Para los consumidores, esto se traduce en mayor gasto al cargar el tanque y en subas indirectas en productos básicos, sobre todo en un contexto en el que el salario real sigue rezagado.


