La minería argentina vive un nuevo ciclo de expansión que ya se traduce en empleo, producción y desarrollo local. En 2024, la inversión en exploración minera alcanzó US$493,4 millones, un crecimiento interanual del 15,7% que ubicó al país entre los seis destinos más activos del mundo, según el informe World Exploration Trends 2024 de S&P Global.
A diferencia de la etapa productiva, la exploración minera no genera ganancias para las compañías, lo que implica que los fondos invertidos se vuelcan por completo a las economías locales. Detrás de esas cifras hay miles de familias que hoy viven del trabajo minero y de las cadenas que se activan en cada provincia: perforadores, transportistas, proveedores de servicios, metalúrgicos, hoteleros y técnicos.
Este año, San Juan fue la provincia que lideró las inversiones del sector, alcanzando los US$268,6 millones. Cada millón de dólares en exploración genera más de 20 puestos de trabajo directos e indirectos, y reactiva comercios y servicios que dependen de esta actividad.
La minería está devolviendo al país lo que produce: trabajo argentino, desarrollo provincial y una oportunidad concreta para las provincias cordilleranas.


