Los manifestantes reclamaron que la jubilación mínima sea elevada a 1.250.000 pesos, con un ajuste proporcional para todas las escalas del sistema previsional. También solicitaron de manera enfática el fin de los episodios de represión ocurridos durante distintas protestas, remarcando que el derecho a manifestarse debe ser plenamente garantizado.
Las organizaciones de jubilados volvieron a marchar acompañadas por sindicatos, agrupaciones de Derechos Humanos, movimientos piqueteros y colectivos sociales, estudiantiles y barriales. Durante la jornada, entregaron un petitorio tanto en el Congreso como en la Casa Rosada, en el marco de una nueva concentración que tuvo como destino final la Plaza de Mayo. El objetivo fue visibilizar las demandas urgentes del sector previsional.
El documento de la Unión de Trabajadores Jubilados En Lucha, dirigido al presidente Javier Milei, a legisladores nacionales y a los gobernadores, plantea como eje central que la jubilación mínima sea elevada a 1.250.000 pesos, con incrementos proporcionales para todas las escalas. Además, reclama una movilidad previsional con actualizaciones bimestrales y sin límites, junto con un mayor aporte patronal. También incorpora pedidos vinculados a la edad jubilatoria, proponiendo una compensación para mujeres desde los 55 años y para varones desde los 60, al tiempo que rechaza cualquier reforma que implique aumento de edad o eliminación de regímenes especiales. El texto suma un fuerte reclamo para poner fin a los episodios de represión registrados en las marchas de los miércoles.
Durante la protesta, se volvió a implementar un operativo de seguridad en la zona, a cargo de fuerzas federales y de la Policía de la Ciudad, confirmaron fuentes policiales. La movilización se desarrolló en paralelo al paro nacional convocado por ATE contra la reforma laboral, medida que según su secretario general, Rodolfo Aguiar, tuvo un nivel de adhesión muy alto.
El dirigente gremial remarcó que el sindicato respondió al mandato de sus trabajadores y sostuvo que comienza una etapa de resistencia activa a la reforma impulsada por el Gobierno. En ese sentido, advirtió que están dispuestos a sostener medidas de fuerza incluso durante las fiestas de fin de año si consideran que es la única manera de frenar los cambios que, entienden, vulneran derechos laborales.


