La Casa Rosada busca avanzar con estos cambios a lo largo de 2026, un año sin elecciones nacionales, con el objetivo de implementar la reforma electoral de manera ordenada y asegurar que las modificaciones, en particular las relacionadas con las PASO, estén definidas y coordinadas antes de los próximos comicios. Esto permitirá contar con un marco normativo más claro y evitar conflictos o retrasos en los procesos electorales futuros.
El Gobierno nacional busca impulsar de manera acelerada una reforma electoral que contemple cambios en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y la implementación de la Boleta Única, con la intención de que el proyecto pueda ser tratado en el Congreso antes de la mitad de 2026. La iniciativa apunta a modernizar el sistema de votación y generar un marco legal más eficiente para los próximos comicios.
En este contexto, la Casa Rosada planea avanzar durante 2026, un año sin elecciones nacionales, para evitar conflictos con el calendario electoral y favorecer la construcción de consensos políticos más amplios. Uno de los ejes centrales del debate es el futuro de las PASO, donde se evalúan desde modificaciones parciales hasta su eliminación, aunque cualquier cambio requerirá negociación con la oposición para poder avanzar en el Congreso.
De manera paralela, el Ejecutivo promueve la implementación de la Boleta Única de Papel a nivel nacional, una medida que busca reemplazar el actual sistema de boletas partidarias y que ya cuenta con antecedentes en varias provincias. La reforma persigue mejorar la transparencia del proceso electoral, reducir costos y simplificar la votación, en el marco de una agenda institucional más amplia que el Gobierno busca instalar en el Congreso mediante acuerdos y negociaciones con distintos bloques legislativos y gobernadores.


