La vicepresidenta Victoria Villarruel decidió asistir a la Iglesia María Auxiliadora, en el barrio porteño de Caballito, en lugar de participar del acto central. Desde allí, formuló declaraciones de tono contundente, en las que lanzó duras críticas hacia el Gobierno y volvió a cuestionar a distintos sectores de la dirigencia política.

Tras decidir no asistir a la misa realizada en la Basílica de Luján en homenaje al primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, la vicepresidenta Victoria Villarruel se dirigió a la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, lugar donde fue bautizado Jorge Bergoglio. Allí explicó que su ausencia en la ceremonia oficial se debió a que consideró que el evento estaba atravesado por la presencia de sectores de la dirigencia política que cuestiona.

En sus declaraciones, sostuvo que eligió asistir a ese templo por su significado religioso y personal, remarcando su identidad católica y su intención de compartir la misa con fieles. Además, planteó que el homenaje en Luján había perdido su carácter espiritual al incorporar elementos de la política, lo que motivó su decisión de no participar de ese acto.

La ceremonia en Luján contó con la presencia de diversos referentes del oficialismo y la oposición, entre ellos funcionarios nacionales, legisladores y dirigentes bonaerenses. En ese contexto, Villarruel reiteró su postura crítica sobre la participación política en este tipo de conmemoraciones y, en un momento en que ejerce el Poder Ejecutivo por el viaje de Javier Milei al exterior, su ausencia en el acto oficial generó repercusiones.