La oposición cordobesa cuestionó el procedimiento utilizado en el concurso encabezado por Guillermo Arias para la designación del nuevo juez electoral y expresó fuertes reparos sobre el proceso. Además, adelantó que rechazará su pliego cuando sea tratado en la Legislatura provincial, lo que suma un nuevo foco de tensión política en Córdoba.
La designación de Guillermo Arias como próximo juez electoral de Córdoba generó un nuevo conflicto político entre el gobernador Martín Llaryora y sectores de la oposición. Arias, actual secretario legislativo de la Unicameral y de origen peronista, obtuvo el primer lugar en el concurso del Consejo de la Magistratura con 85,06 puntos y reemplazará a Marta Vidal, quien dejará el cargo después de casi 30 años. El segundo puesto fue para el radical Diego Frossasco, con 82,33 puntos.
La principal crítica opositora está vinculada con el mecanismo utilizado para seleccionar al ganador. El Frente Cívico y sectores de la UCR cuestionaron que las entrevistas personales de los 17 candidatos no hayan sido públicas ni transmitidas, y anticiparon su rechazo al pliego de Arias en la Legislatura. Desde el radicalismo, además, señalaron que la designación forma parte de una supuesta concentración de cargos judiciales en dirigentes vinculados al oficialismo y denunciaron una mayor influencia del peronismo en la Justicia provincial.
El oficialismo, en cambio, defendió el proceso y destacó la experiencia de Arias en materia de derecho parlamentario y electoral. El gobernador deberá enviar su pliego a la Legislatura para obtener el acuerdo correspondiente, con la expectativa de que asuma el 1 de septiembre, antes de las elecciones municipales de Marcos Juárez. La disputa adquiere relevancia por las funciones estratégicas del juzgado electoral y se suma a las tensiones entre el Gobierno provincial y la oposición de cara a la precampaña para 2027.


