El secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, reconoció públicamente que Argentina activó el primer tramo del swap de monedas con Estados Unidos, una operación de alrededor de 20 mil millones de dólares que el Gobierno argentino mantenía bajo confidencialidad.
“Ganamos dinero y estabilizamos a un aliado durante una elección”, dijo Bessent en una entrevista televisiva, dejando expuesta la naturaleza política y económica del acuerdo.
Las declaraciones contrastan con el silencio del ministro de Economía, Luis Caputo, quien un día antes había evitado responder sobre el tema durante una entrevista local, argumentando que el convenio “se encuentra bajo un tratado de confidencialidad”.
Mientras Caputo eludía el tema, desde Washington llegaba la confirmación: el swap no sólo está activo, sino que, según Bessent, reportó beneficios financieros al Tesoro estadounidense.
“En la mayoría de los rescates no se gana dinero. En este caso sí: le prestamos a un gobierno para estabilizarlo durante una elección”, afirmó el funcionario, cercano al presidente Donald Trump.
Bessent también justificó la operación en clave geopolítica: “Prefiero fortalecer una economía aliada que tener que disparar a botes narco”, sostuvo, aludiendo al rol que busca Estados Unidos en América Latina. “Tenemos una oportunidad para crear aliados estables. Lo vimos en Bolivia, Ecuador y probablemente lo veremos en Colombia y Chile”, agregó.
La confirmación del Tesoro norteamericano deja en evidencia la dependencia financiera de la Casa Rosada respecto de Washington, en un contexto de reservas ajustadas y negociaciones simultáneas con el FMI.
Según fuentes del sector financiero, el desembolso —de monto y condiciones aún no reveladas— habría servido para sostener la estabilidad cambiaria en la previa electoral, un punto que hasta ahora el equipo económico evitaba reconocer públicamente.


